Medio Ambiente

¡Queremos Flores!

¿Vemos algunos motivos por los cuales son importantes las Flores? En primer lugar nos son agradables, posiblemente por una asociación subconsciente quizá grabada a lo largo de nuestra evolución, ya que tras las flores vienen los frutos y en esencia somos frugívoros (los que comen frutas). Muchos se han preguntado para qué este despliegue de formas y colores, aparentemente desmesurado dentro de la regla del mínimo esfuerzo y máxima eficiencia que aplica tajantemente la naturaleza, quizá por este derroche, esta desmesura, nos resultan irresistibles. los humanos celebramos en todos los lugares del planeta con flores las bienvenidas y las partidas, los encuentros y los compromisos más importantes, las fiestas, los agasajos a los grandes de entre nosotros o a los dioses. En la antigüedad las flores no sólo eran consideradas fuente de placer para dioses y hombres, y motivo de inspiración para artistas y poetas, sino que poseían significado de trascendencia mística y cósmica. En el Japón, donde se cultiva el arte del arreglo floral (ikebana), la flor se considera el resumen del ciclo vital de todas las criaturas y su efímera duración. La flor que Buda exhibe, en ocasiones, sustituye toda palabra y enseña: es la imagen explícita de la perfección a alcanzar, de la iluminación y la expresión de lo inexpresable. En Grecia antigua por estar asociadas a las mariposas se les identificaba con las almas de los muertos. En el Taoísmo la flor de oro que emerge a partir de la coronilla es símbolo de la máxima iluminación espiritual.En la cristiandad a la Virgen María se la representaba con flores de lirio en sus brazos. El símbolo de la flor de lis aparecía en pinturas religiosas egipcias e indias mucho antes que fuera adoptado como emblema de los reyes de Francia desde el Siglo V. Las flores han servido no solo como símbolos religiosos sino también del poder real desde hace miles de años y han sido admiradas y utilizadas por su belleza desde tiempos inmemoriales y por muchas civilizaciones. Sus formas, colores y fragancias nos agradan y relajan, situando nuestro estado de ánimo en un nivel propicio para conversar, leer, pensar, amar. A través de la historia y de las diferentes culturas, la flor siempre ha tenido un lugar en las sociedades humanas, ya sea por su belleza intrínseca o por su simbolismo. De hecho, cultivamos especies para que nos provean flores desde hace más de 5.000 años y, actualmente, ese arte se ha transformado en una industria en continua expansión: la floricultura. Es una forma elegante y sencilla de convertir en agradable tu lugar de estancia o de trabajo, por lo expuesto hasta ahora ya es razón suficiente para que en nuestras fincas, jardines, balcones… incluyamos estos elementos, además con la ventaja de que no necesitamos un jarrón ya que podemos disfrutar de las flores en su lugar, su propia planta. Pero no solo el espíritu se beneficia de la presencia de las flores…. En próximos post describiremos porqué y para que son útiles....

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¿Como surgió la primera ley de protección ambiental?

El primer paso hacia la legislación para la protección ambiental ocurrió en el s.XIX.   El lunes 27 de junio de 1853, un árbol sequoia gigante de 1, 244 años de edad fue talado por una banda de buscadores de oro en el condado Calaveras, en California. Tomó tres semanas cortar el tronco de este árbol de 100 metros de alto. La corteza del árbol gigante fue enviado a San Francisco para  su exhibición. Esa especie de árbol sólo era conocida por los nativos americanos hasta que esa primavera un cazador que perseguía a un oso en Sierra Nevada, se topó con uno de estos árboles. Ese mismo año derribaron otro árbol que fue exhibido en el London’s Crystal Palace, causando gran revuelo, antes de ser incendiado en 1855.   El destino trágico de estos dos árboles puso los cimientos para que eventualmente se creara el sistema nacional de parques de Estados Unidos, ya que los medios de comunicación difundieron la reacción negativa de algunos ante la destrucción de los Mammoth trees y provocaron un efecto en algunos políticos. Uno de los primeros reportes que apareció en una publicación con difusión significativa, el 1 de octubre de 1853, gracias al editor de Gleason’s Pictorial Drawing Companion, Maturin M Ballou, fue una ilustración de “el árbol más grande descubierto” acompañada del siguiente texto: “A nuestro juicio parece una idea cruel, un perfecto desacato, cortar un árbol tan espléndido. En Europa, tal maravilla natural habría sido protegida, si fuera necesario, por la ley; pero en esta sociedad mercantil y permisiva,  se pagan de 30 a 40 mil dólares por cortar árboles. Esperamos que a nadie se le ocurra comprar las cataratas del Niágara. Ya en serio, ¿qué podría motivar a algún mortal a hacer tal especulación con una montaña de madera? En su esplendor natural, con su majestuosa cabeza hacia el cielo y su vigor y fuerza, para algunos, es un monumento a su avaricia.”   Más de diez años más tarde en 1864 vino el punto culminante, cuando John Conness, el senador de California, dio un discurso en el Congreso pidiendo a sus compañeros que aceptaran una propuesta de ley, para proteger el Yosemite Valley y sus bosques de sequoias. En su discurso, Conness hizo referencia directa los árboles muertos de Calaveras. “Algunas partes de árboles del bosque de Calaveras fueron cortadas y expuestas en la Expo de Londres. Los ingleses que asistieron declararon que se trataba de una invención Yankee, que no podía ser posible que tales árboles existieran, y pese al costo del transporte del árbol, no fue posible convencerlos de que tal espécimen fuera estadounidense. El propósito de esta propuesta de ley es preservar uno de nuestros bosques y protegerlo de la devastación. La necesidad de cuidar estas maravillas es evidente.” La ley pasó y el Yosemite Grant representó el primer parque nacional oficial de Estados Unidos en...

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La conciencia medioambiental se desarrolla desde muy pequeño

El investigador de la UPV/EHU José Domingo Villarroel ha estudiado cuándo desarrollan estos sujetos la capacidad de diferenciar los seres vivos de los no vivos y la sensibilidad medioambiental, según ha informado el centro educativo.   Un estudio llevada a cabo por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) con niños y niñas menores de ocho años ha llegado a la conclusión de que los niños desarrollan en edades tempranas la conciencia que les lleva a proteger el medio ambiente. El investigador de la UPV/EHU José Domingo Villarroel ha estudiado cuándo desarrollan estos sujetos la capacidad de diferenciar los seres vivos de los no vivos y la sensibilidad medioambiental, según ha informado el centro educativo. Así, no aceptan, por ejemplo, pisar una flor, y esa conciencia, además, puede presentarse antes de que sean capaces de diferenciar los seres vivos de los no vivos; es decir, antes de ser consciente de que la flor es un ser vivo, los niños o niñas pueden decir que está mal hacer daño a una flor. En la investigación han participado 118 niños y niñas de 4 a 7 años de los colegios públicos de Plentzia, Urduliz y Sopelana, a los que el mismo Villarroel ha entrevistado. Según ha comentado, el trabajo ha sido costoso, “pero muy bonito, y, además, los resultados han sido llamativos”. Cada entrevista constaba de dos partes. La finalidad de la primera era analizar la capacidad de los niños y niñas para diferenciar los seres vivos de los entes inanimados. A los niños y niñas se les enseñaban ocho fotografías, de las que cuatro eran primeros planos de seres vivos (un perro, un pájaro, un árbol y una flor); y las otras cuatro eran de entes inanimados: el sol, las nubes, un coche y una moto. “Al mostrar cada una de las fotografías, les preguntaba que veían: un ser vivo o un ente inanimado”, detalla el investigador. Las imágenes utilizadas en la segunda parte de la entrevista representaban comportamientos inadecuados, y todas ellas se seleccionaron de libros infantiles. Esos malos comportamientos se podrían clasificar en tres grupos: los que influyen negativamente en el bienestar del otro (quitar bienes y utilizar la violencia con los amigos), los que no se adecuan a las reglas sociales (sacarse los mocos con los dedos y comer de forma descuidada), y los que perjudican a las plantas (pisar una flor y grabar dibujos mediante una navaja en el tronco de un árbol). En este sentido, Villarroel explica que “en las entrevista se puso a los niños y niñas ante un dilema; es decir, los situaba ante dos comportamientos malos, y debían elegir el peor”. Así, se les planteaban dos tipos de dilemas: en uno debían elegir entre romper las normas sociales o influir en el bienestar de los otros; y en el otro, romper las normas sociales o hacer daño a las plantas. EL MUNDO DE LAS EMOCIONES En opinión del investigador, los resultados del trabajo han sido interesantes, y, en la primera parte, las respuestas han sido “las esperadas”. De hecho, muchos niños y niñas, especialmente los de menor edad, no son capaces de diferenciar los seres vivos de los no vivos; por ejemplo, “les cuesta mucho entender que un árbol es un ser vivo, y, sin embargo, tienden a creer que los coches y las motos tienen vida”, señala Villarroel. “Por lo visto los niños y niñas relacionan el hecho de ser vivo con el movimiento”, añade. En la segunda parte, los resultados le han parecido “más llamativos”, ya que ha detectado una ‘paradoja’. Al parecer, los niños y niñas creen que perjudicar a...

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